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Tras la guerra de Independencia, acaecida entre 1808 y 1814, Fernando VII reservó una zona del parque del Retiro para su uso personal (recordemos que Carlos III lo había abierto a los ciudadanos con la condición de que entraran bien vestidos y aseados), que sería conocida como El Reservado, donde se hizo construir un jardín que completó con distintos edificios de gusto romántico, siendo la Casita del Pescador uno de los que ha llegado hasta nuestros días. Fernando VII gustaba de utilizar este edificio junto a sus sucesivas esposas para pescar. Hoy es uno de los mayores atractivos del céntrico parque madrileño.